Jesús/Dios

Los seguidores de Jesús son conocidos como «cristianos» porque ellos creen y confiesan que Jesús es el Mesías profetizado en el Antiguo Testamento,​ por lo cual le llamaban «Jesús Cristo», que quiere decir «Jesús, el Mesías» (en hebreo: «Yeshua Ha’Mashiaj»)

Los cristianos denominan Mesías a Jesús de Nazaret, llamándole Cristo, traducción literal del hebreo Mesías. Según la Torá la promesa de la venida del Mesías se extiende a toda la descendencia de Abraham, Isaac y Jacob (luego Israel), de quien surgieron las 12 tribus de Israel.

LA VENIDA DEL MESÍAS EN GLORIA Y MAJESTAD (M. Lacunza)
 Documentos Cristianos
El título del encabezado es el de una célebre obra, publicada a prin­cipios del siglo diecinueve, cuya lectura encontró insospecha­dos ecos en diversos sectores de la Cristiandad. Muchos la conside­ran como el ‘grito de medianoche’ que vino a sacar de su letargo es­piritual a miles de almas, recordándoles que el Mesías, Cristo Jesús, estaba acercándose a cada momento, ¡preciosa verdad caída entonces en el olvido más completo!Cosa extraña, su autor era un sacerdote jesuita oriundo de Sud-américa, poco influenciado, desde luego, por el espíritu de la Com­pañía de Jesús (Orden Católico Romana). Se llamaba Manuel Lacunza, nacido el 19 de julio de 1731 en Santiago de Chile, el cual ingreso a los dieciséis años en la Sociedad de Loyola. En 1767, expulsados los jesuitas de los Estados españoles, marchó a Italia donde hizo vida solitaria. El 17 de junio de 1801 se le encontró muerto sobre la ribera del río que baña la ciudad de Imola.Lacunza, que escribió su libro bajo el seudónimo hebraico de Juan Josafat Ben Ezra, dice que en él se propone cuatro cosas: 1) Dar a conocer la adorable persona de Jesucristo.2) Provocar entre los eclesiásticos la afición al estudio de la Biblia.3) Corregir la incredulidad.4) Consolar a los judíos, sus hermanos según la carne. “La Venida del Mesías en gloria y majestad”, del cual damos a continuación brevísimos extractos, fue publicado por vez primera, al parecer, en Cádiz por F. Tolosa, en 1811. Al año siguiente ya estaba ¡prohibido por la Inquisición, próxima a desaparecer! Desde esta fecha hasta 1826 tuvo nada menos que diez ediciones en España, Méjico, Estados Unidos, Italia, Francia y Gran Bretaña. Una traducción in­glesa dio a luz Ed. Irving en 1827, en Londres (2 vols. en octavo). (Nota del Transcriptor: La obra completa en tres tomos se puede leer o guardar en formato PDF en el siguiente sitio web: http://www.memoriachilena.cl/temas/dest.asp?id=lacunzalavenida)  * * *  “En las Escrituras están bien claras las señales de la venida del Mesías, y del Mesías mismo. Su vida, Su predicación, Su doctrina, Su justicia, Su santidad, Su bondad, Su mansedumbre, Sus obras prodi­giosas, Sus tormentos, Su Cruz, Su sepultura, etc. Mas como al tiempo se lee en las mismas Escrituras, y esto a cada paso, otras cosas infinitamente grandes y magníficas de la misma persona del Mesías, to­maron nuestros doctores con suma indiscreción, éstas solas, compo­niéndolas a su modo, y se olvidaron de las otras, y las despreciaron, absolutamente como cosas poco agradables. ¿Y qué sucedió? Vino el Mesías, se oyó Su voz, se vio Su justicia, se admiró Su doctrina, Sus milagros, etc. Él mismo los remitía a las Escrituras, en las cuales, como en un espejo fidelísimo, lo podían ver retratado con suma per­fección: “Escudriñad las Escrituras… pues ellas son las que dan testi­monio de mí” (Juan 5:39). Pero todo en vano. Como ya no había más Escrituras que los Rabinos, ni más ideas del Mesías que las que nos daban nuestros doctores, ni los mismos Escribas y Fariseos y Legisperitos (Doctores de la Ley) conocían otro Mesías que el que hallaban en los libros y en las tradiciones de los hombres, fue como una consecuencia necesaria que todo se errase, y que el pueblo ciego, que era el Sacerdocio, cayese junto con él en el precipicio: “¿Puede el ciego guiar al ciego? ¿No caerán ambos en el hoyo?” (Lucas 6:39) [1].(Tomo I, página 20) [1] Según la costumbre de la época, las citas de la Biblia, hechas por Lacunza van en latín. Para mayor facilidad figuran aquí en castellano.  LA PARUSIA, OBJETO DE FE: “Así como es cierto, y de fe divina que el Mesías prometido en las santas Escrituras vino ya al mundo, así del mismo modo es cierto y de fe divina, que habiéndose ido al cielo, después de Su muerte y re­surrección, otra vez ha de venir al mismo mundo de modo infinita­mente diverso. Según esto, creemos los Cristianos dos venidas, como dos puntos esenciales y fundamentales de nuestra Religión: una que ya sucedió, y cuyos efectos admirables vemos y gozamos hasta el día de hoy: otra que sucederá infaliblemente, no sabemos cuándo.”(Tomo I, página 21)  UN GRAN MAL: “Uno de los grandes males que hay ahora en la Iglesia, por no decir el mayor de todos, paréceme que es la negligencia, el descuido y aun el olvido casi total en que se ve el sacerdocio del estudio de la sagrada Escritura.”(Tomo I, página 22)  “Y VERÁN AL HIJO DEL HOMBRE…” “Pues concluidos los tiempos y momentos, “que el Padre conoce en su sola potestad, estando todo el orbe de la tierra, y la Iglesia misma, exceptuando algunos pocos individuos “como en los días de Noé” (Mateo 24:38), “y como también fue en los días de Lot“(Lucas 17:28), llegará finalmente aquel día de que tanto se habla en los Profetas, en los Evangelios, en los escritos de los Apóstoles, y más de propósito, y con noticias y circunstancias las más individuales, en la última profecía canónica, que es el Apocalipsis de S. Juan; vol­verá, digo, del Cielo a la tierra el hombre Dios, y se manifestará en Su propia persona con toda Su majestad y gloria, amable y deseable, respecto de pocos; terrible y admirable, respecto de los más: “Y verán al Hijo del hombre que vendrá sobre las nubes del cielo, con grande poder y gloria” (Mateo 24:30). “He aquí que viene con las nubes, y todo ojo le verá, y los que lo traspasaron; y todos los linajes de la tierra, se lamentarán sobre Él” (Apocalipsis 1:7).”Esta venida gloriosa del Señor Jesús es una verdad divina, tan esencial y fundamental en el cristianismo, como lo es Su primera venida en carne pasible. Dicen que esta segunda venida sucederá so­lamente al fin del mundo, cuando ya no haya en todo él viviente alguno, habiendo todo sido consumado por el fuego, y habiendo sucedido la resurrección universal; mas si la Escritura divina dice frecuentísimamente y supone evidentemente todo lo contrario, ¿a quién debemos creer?”Llegado, pues, este gran día que espera con las mayores ansias el cielo y la tierra, “porque el mismo Señor con aclamación, con voz de arcángel y con trompeta de Dios, descenderá del cielo…” (1ª. Tesalonicenses 4:16). Entonces al venir ya del cielo a la tierra (y como yo me figuro) al punto mismo de tocar ya la atmósfera de nuestro globo, sucederá en él en primer lugar la resurrección de todos aque­llos Santos “los que fueren tenidos por dignos de aquel siglo, y de la resurrección de los muertos” (Lucas 20:35), de los cuales, prosigue diciendo inmediatamente S. Pablo: “y los muertos en Cristo resuci­tarán primero”. Sucedida “en un momento, en un abrir de ojo”, esta primera resurrección de los Santos (y Santos no ordinarios o mediocres, sino grandes y a toda prueba), los pocos dignos de este nombre que entonces se hallaren vivos sobre la tierra por su fe y justicia incorrupta, serán arrebatados juntamente con los Santos muer­tos que acaban de resucitar, y subirán “juntamente con ellos a recibir al Señor en el aire”.“Todo esto es clarísimo y de bien fácil inteligencia, y me parece a mí que ningún hombre capaz de reflexión y capaz también de depo­ner, siquiera por un momento, toda preocupación, lo puede razona­blemente dudar. No obstante pueden muchos y muchísimos explicar todo esto, y con su explicación hacer lo que a otro propósito bien semejante decían S. Agustín: Si expono, obscurum est.”(Tomo III, páginas 689, 690)  LA GRAN TRIBULACION Y EL MILENIO “Estando, pues, las cosas en esta situación…, empezarán luego a verificarse en este orbe de la tierra todas aquellas cosas grandes y horribles que para este día están anunciadas: “Terror, y sima, y lazo sobre ti, Oh morador de la tierra. Y acontecerá, que el que huirá de la voz del terror, caerá en la sima; y el que saliere de en medio de la sima, será preso del lazo; porque de lo alto se abrieron ven­tanas, y temblarán los fundamentos de la tierra. Quebrantaráse del todo la tierra, enteramente desmenuzada será la tierra, en gran manera será la tierra conmovida…” (Isaías 24: 17-19). Léase todo el capítulo hasta el fin.(Tomo III, página 690, 691) “Hasta aquí hemos estado casi enteramente ocupados en establecer un espacio grande de tiempo entre la venida gloriosa del Señor que estamos esperando y el Juicio y la Resurrección general; persuadidos íntimamente que con esto sólo, sin otra diligencia, queda fácil y llana la inteligencia de toda la Biblia sagrada, aun en lo que corre por lo más obscuro y difícil, que es la profecía.”(Tomo III, página 687) Manuel LACUNZA Revista “VIDA CRISTIANA”, Año 1955, No. 18.-
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S/C

EL NACIMIENTO DE CRISTO

Entre todas las historias, la historia del nacimiento de Cristo queda más cerca al corazón de los cristianos. Es uno de los milagros más grandes de todas las edades. En ella se revela el amor de Dios al ser humano.

DIOS INSPIRÓ A SUS PROFETAS predecir la venida de su redentor. Para hacerlo más impresionante y para que el hombre lo esperara, les dio ritos para observar en su adoración que señalaban a Cristo. Por los siglos, muchos profetas han hablado de Él según el Espíritu Santo les enseñaba. El patriarca Jacob, en su bendición a Judá, predijo: “No será quitado el cetro de Judá,… Hasta que venga Siloh” (Génesis 49:10). Moisés, el gran hombre de Dios, dijo: “Profeta de en medio de ti, de tus hermanos, como yo, te levantará Jehová tu Dios; a él oiréis” (Deuteronomio 18:15). El profeta Isaías habló palabras que Jesús, muchos años después, aplicó a Él mismo: “El Espíritu de Jehová el Señor está sobre mí, porque me ungió Jehová; me ha enviado a predicar buenas nuevas a los abatidos, a vendar a los quebrantados de corazón, a publicar libertad a los cautivos” (Isaías 61:1). Más que setecientos años antes del nacimiento de nuestro Salvador, el profeta Miqueas señaló específicamente la ciudad de su natividad al decir: “Pero tú, Belén Efrata,… de ti me saldrá el que será Señor en Israel” (Miqueas 5:2). Su venida fue en un tiempo cuando una oscuridad opaca prevalecía. “Porque he aquí que tinieblas cubrirán la tierra, y oscuridad las naciones” (Isaías 60:2).

EL CUMPLIMIENTO DEL TIEMPO HABÍA LLEGADO y el ángel del Señor anunció el gran evento. Primeramente, a María fue dicho: “El Espíritu Santo vendrá sobre ti, y el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra; por lo cual también el Santo Ser que nacerá, será llamado Hijo de Dios” (Lucas 1:35) y “dará a luz un hijo, y llamarás su nombre JESÚS, porque él salvará a su pueblo de sus pecados” (Mateo 1:21). Más después, fue anunciado a los pastores que cuidaban su rebaño por la noche: “Que os ha nacido hoy, en la ciudad de David, un Salvador, que es CRISTO el Señor” (Lucas 2:11). Una multitud de los huéspedes celestiales, en un coro nocturno, alababa a Dios diciendo: “¡Gloria a Dios en las alturas, Y en la tierra paz, buena voluntad para con los hombres!” (Lucas 2:14). Después de que los ángeles volvieron al cielo, los pastores fueron para ver esta maravilla de maravillas y lo hallaron tal como los ángeles les habían anunciado. Guiados por una estrella, los magos del oriente lo buscaban y lo hallaron como fue predicho (Mateo 2:11). Mucha gente se maravilla del nacimiento de Jesús y escudriñan las Escrituras por los detalles para asegurarse que Jesús es el único “nombre bajo el cielo, dado a los hombres, en que podamos ser salvos” (Hechos 4:12).

JESÚS CONFIRMA ESTE GRAN OBSEQUIO diciendo en Juan 3:16: “Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna”. Dios dio a su Hijo a ser crucificado para que por esta expiación, es decir, el derramar su sangre, podemos tener el perdón de nuestros pecados. Si Jesús no hubiera venido al mundo, no habría sido ninguna expiación. Nuestra salvación depende de su nacimiento, su muerte, su resurrección y que aceptemos a Cristo como nuestro Salvador. Es de mayor importancia que uno crea en “el Hijo unigénito de Dios” y que lo acepte como su Salvador personal. Él vino para dar la vida más abundante.

QUE TODOS LOS HOMBRES LO BUSQUEN, lo hallen, lo adoren y vivan una vida aceptable a Él. ¿Es posible que el nacimiento de Cristo sea conmemorado por la pascua de la navidad y que Cristo mismo sea olvidado? Cuando pasa esto, mucha gente procura llenar el vacío que resulta con decoraciones relucientes, actividades y muchas cosas. Al ver el comercialismo que acompaña el tiempo de la navidad, un cristiano sincero sentirá que el verdadero espíritu de la navidad se ha perdido. La navidad debe ser un tiempo de leer de nuevo esta historia tan preciosa y celebrarla. La celebración cristiana no se enfoca en las festividades y actividades egoístas. Con gozo nos acordemos “cuál amor nos ha dado el Padre, para que seamos llamados hijos de Dios” (1 Juan 3:1). “¡Gracias a Dios por su don inefable!” (2 Corintios 9:15). Con fe y un espíritu humilde de adoración verdadera, qué nosotros, como los magos, sigamos la estrella que guía a Cristo, y demos a Él nuestra devoción.

Nombres de Dios

 

1) ADONAI, Significado: El Señor, Mi gran Señor. Aplicación: Dios es el Amo y Señor majestuoso. Dios es nuestra autoridad plena. Referencias bíblicas: Salmo 8; Isaías 40: 3-5, Ezequiel 16:8; Habacuc 3:19.

Comentario: Adonai (plural) deriva del singular Adon (Señor). Este término se expresaba para reemplazar a YHWH (que se consideraba demasiado sagrado como para ser pronunciado).

2) EL, Significado: El fuerte. Aplicación: Él es más poderoso que cualquier Dios falso. Dios vencerá todos los obstáculos. Nosotros podemos depender de Dios. Referencias bíblicas: Éxodo 15:2; Números 23:22, Deuteronomio 7:9 (Marcos 15:34).

Comentario: Aparece más de 200 veces en el Antiguo Testamento (incluyendo las formas compuestas). Nombre semítico genérico para Dios, utilizado por otras culturas para referirse a sus deidades. Él se emplea en nombres propios compuestos tales como Isra-el (el que lucha con Dios), Bet-el (casa de Dios), y El-iseo (Dios es salvación).

3) EL ELOHE ISRAEL, Significado: Dios el Dios de Israel. Aplicación: El Dios de Israel es totalmente distinto de todos los dioses falsos y es único; nadie es como Él. Referencias bíblicas: Génesis 33:20; Éxodo 5:1, Salmo 68:8; Salmo 106:48

Comentario: Es el nombre del altar que Jacob (Israel) erigió después de su enfrentamiento con Dios y de la bendición de Dios sobre él (Génesis 32:24-30; Génesis 33:19,20).

4) EL EYÓN, Significado: El Dios Altísimo. Aplicación: Él es el Dios soberano en quien podemos colocar nuestra confianza. El Elyón tiene supremacía sobre todos los Dioses falsos. Referencias bíblicas: Génesis 14:17-22; Salmo 78:35; Daniel 4:34 (Hechos 16:17)

Comentario: Melquisedec, el rey de Salem (Jeru “Salem”) y sacerdote del Dios Altísimo, se refirió en dos oportunidades a Dios como “El Elyón” cuando bendijo a Abraham.

5) ELOHIM, Significado: El Creador todopodero. Aplicación: Dios es el creador todo poderoso del universo. Dios conoce todo, crea todas las cosas y está en todas partes en todo momento. Es el plural de “El”. Referencias bíblicas: Génesis 1:1-3; Deuteronomio 10:17, Salmo 68 (Marcos 13:19).

Comentario: Forma plural de El. Este nombre generalmente se asocia a Dios en relación con su creación. Algunos utilizan la palabra plural “Elohim” como prueba de la Trinidad (Génesis 1:26). Elohim también se emplea para referirse a los dioses falsos e incluso a los jueces humanos (Salmo 82:6,7; Juan 10:34).

6) EL OLAM, Significado: El Dios Eterno. Aplicación: Él es el Principio y Fin, el que lleva a cabo sus propósitos a través de las edades. El da fuerzas al fatigado. Referencias bíblicas: Génesis 21:33; Salmo 90:1,2, Isaías 40:28 (Romanos1:20).

Comentario: Jesucristo posee atributos eternos. Él es el mismo ayer, hoy y para siempre (Hebreos 13:8). Él obtuvo para nosotros la redención eterna (Hebreos 9:12).

7) EL-ROI, Significado: El Dios que me ve. Aplicación: No existe ninguna circunstancia de nuestra vida que escape de su conocimiento y cuidado paternales. Dios nos conoce a nosotros y a nuestros problemas. Referencias bíblicas: Génesis 16:11-14; Salmo 139-7-12.

Comentario: Agar llamó al Señor con este nombre junto al pozo de agua en el desierto. Dios conoce todos nuestros pensamientos y sentimientos. Jesús conocía los pensamientos de aquellos que lo rodeaban, lo que demostraba que Él es El-Roi (Mateo 22:18; 26:31,34; Lucas 5:21-24).

8) EL-SHADDAI, Significado: El todo suficiente, El Dios de las montañas, Dios Todopoderoso. Aplicación: Dios es la fuente inagotable de toda bendición. Dios es Todopoderoso. Nuestros problemas no son demasiado grandes como para que Dios no los pueda manejar. Referencias bíblicas: Génesis 17:1-3; 48:3; 49:25, 35:11, Salmo 90:2.

Comentario: Algunos eruditos sugieren que el Shaddai se refiere al poder de Dios manifestado en su juicio. Otros proponen que el Shaddai significa “Dios de las montañas”. Dios se refiere a sí mismo como “El Shaddai” cuando confirma su pacto con Abraham.

9) EMANUEL, Significado: Dios con nosotros “YO SOY”. Aplicación: Jesús es Dios entre nosotros. En Él habita corporalmente toda la plenitud de la Deidad. Referencias bíblicas: Isaías 7:14; 8:8-10 (Mateo 1:23).

Comentario: Este nombre indica que Jesús es más que un hombre. Él también es Dios. Isaías dijo que el niño que iba a nacer de la virgen sería llamado “Emanuel” (Isaías 7:14, 9:3). Él es el resplandor de la gloria de Dios y la representación exacta de su naturaleza (Hebreos 1:3).

10) JEHOVÁ, Significado: “YO SOY”, el que es autoexistente. Aplicación: Dios nunca cambia. Sus promesas nunca fallan. Cuando nosotros somos infieles, Él es fiel. Es necesario que le obedezcamos. Referencias bíblicas: Éxodo 3:14; 6:2-4, 34:5-7; Salmo 102.

Comentario: Un traductor alemán del siglo XVI escribió el nombre YHVH (YHWH) utilizando las vocales de Adonai debido a que los textos judíos antiguos que estaba traduciendo tenían las vocales de Adonai debajo de las consonantes de YHVH. Al hacerlo ideó el nombre YaHoVah

11) JEHOVÁ JIREH, Significado: El Señor proveerá. Aplicación: Así como Dios proveyó un carnero como sustituto de Isaac, Él proveyó a su hijo Jesús como el sacrificio definitivo. Dios suplirá todas nuestras necesidades. Referencias bíblicas: Génesis 22:13, 14; Salmo 23 (Marcos 10:45; Romanos 8:2)

Comentario: Conocido también como YHWH o Yahvé-Jireh. Abraham llamó “el Señor proveerá” al sitio donde Dios le proveyó un carnero para que lo sacrificara en lugar de su hijo Isaac. Jesús dijo que Él era el pan de vida y que todo el que fuera a Él hallaría provisión (Juan 6:35).

12) JEHOVÁ MEKADDESH, Significado: El Señor que santifica. Aplicación: Dios aparta un pueblo escogido, santo para Dios, un real sacerdocio, un pueblo propio. Él limpia nuestro pecado y nos ayuda a madurar. Referencias bíblicas: Éxodo 31:12, 13 (1 Pedro 1:15,16; Hebreos 13:12; 1 Tesalonicenses 5:23,24).

Comentario: Se conoce también como Yahvéh-Mekaddesh. Nosotros hemos sido apartados, hechos santos y redimidos por la sangre de Jesucristo, nuestro Jehová-Mekaddesh. Por lo tanto, debemos continuar viviendo una vida santa y que agrade a Dios (1 Pedro 1:13-25).

13) JEHOVÁ-NISSI, Significado: El Señor es mi bandera Aplicación: Dios nos da la victoria contra la carne, contra el mundo y contra el diablo. Nuestras batallas son sus batallas de la luz contra las tinieblas y del bien contra el mal. Referencias bíblicas: Éxodo 17:15,16; Deuteronomio 20:3,4, Isaías 11:10-12 (Efesios 6:10-18)

Comentario: También se conoce como Yahvéh-Nissi. Nombre del altar que edificó Moisés después de derrotar a los amalecitas en Refidim. Isaías profetiza que la “raíz de Isaí” (Jesús) se levantará como un estandarte para los pueblos (Isaías 11:10)

14) JEHOVÁ-RAFA, Significado: El Señor sana Aplicación: Dios ha provisto en Jesucristo la sanidad definitiva para la enfermedad espiritual, física y emocional. Dios puede sanarnos. Referencias bíblicas: Éxodo 15:25-27; Salmo 103:3, 147:3 (1 Pedro 2:24).

Comentario: Se conoce también como Yahvéh-Rafa. Jesús demostró que Él era Jehová-Rafa al curar a los enfermos, a los ciegos, a los paralíticos, y al echar fuera demonios. Jesús también sana a su pueblo del pecado de la injusticia (Lucas 5:31,32).

15) JEHOVÁ-ROHI, Significado: El Señor es mi pastor Aplicación: El Señor protege, provee, dirige, guía y cuida a su pueblo. Dios nos cuida tiernamente como un pastor poderoso y paciente. Referencias bíblicas: Salmo 23:1-3, Isaías 53:6 (Juan 10:14-18; Hebreos 13:20; Apocalipsis 7:17).

Comentario: Conocido también como Yahvéh-Ra’ah. Jesús es el buen pastor que puso su vida por todas las personas.

16) JEHOVÁ-SABAOT, Significado: El Señor de los Ejércitos Aplicación: El Señor de las huestes celestiales cumplirá siempre sus propósitos, aun cuando fracasen las huestes de su pueblo terrenal. Referencias bíblicas: 1 Samuel 1:3; 1 Samuel 17:45; Salmo 46:7, malaquías 1:10-14 (Romanos 9:29).

Comentario: Conocido también como Yahvéh-Sdabaot. Muchas versiones españolas de la Biblia traducen Sabaot por Todopoderoso. Ra’ah. Jesús es el buen pastor que puso su vida por todas las personas. “Jehová-Sabaot” se traduce a menudo El Señor Todopoderoso. Sabaot también se traduce como Huestes o Ejércitos celestiales.

17) JEHOVÁ-SHALOM, Significado: El Señor es paz Aplicación: Dios derrota a nuestros enemigos para darnos paz. Jesús es nuestro Príncipe de paz. Dios da paz y armonía interior. Referencias bíblicas: Números 6:22-27; Jueces 6:22-24, Isaías 9:6 (Hebreos 13:20).

Comentario: También se conoce como Yahvéh-Shalom. Nombre del altar que Gedeón edificó en Ofra como recordatorio del mensaje de Dios “Paz a ti”. Isaías nos dice que el Mesías también será conocido como el “Príncipe de Paz”, nuestro Jehová-Shalom (Isaías 9:6).

18) JEHOVÁ-SHAMMAH, Significado: El Señor está presente. El Señor es mi compañero. Aplicación: La presencia del Señor no está limitada o circunscripta al tabernáculo o al templo, sino que es accesible para todos los que lo aman y lo obedecen. Referencias bíblicas: Ezequiel 48:35; Salmo 46 (Mateo 28:20; Apocalipsis 21).

Comentario: Conocido también como Yahvéh-Sama. Dios le reveló a Ezequiel que el nombre de la nueva Jerusalén será “el Señor está presente”. El Espíritu de Dios mora en nosotros por medio de Jesucristo (1 Corintios 3:16).

19) JEHOVÁ-TSIDKENU, Significado: El Señor nuestra justicia. Aplicación: Jesús es el rey que vendría del linaje de David, y es quien nos imparte su justicia. Referencias bíblicas: Jeremías 23:5,6; 33:16; Ezequiel 36:26,27 (2 Corintios 5:21).

Comentario: Se conoce también como Yahvéh-Tsidkenu. Todas las personas pecan y están destituidas de la gloria de Dios, pero Él gratuitamente nos hace justos por medio de la fe en Jesucristo (Romanos 3:22,23). Dios promete enviar a un rey que reinará sabiamente y que hará lo que es justo y recto. La gente vivirá segura (Jeremías 23:5,6).
20) JAH, Significado: “YO SOY”, el que es auto existente. Aplicación: Dios nunca cambia. Sus promesas nunca fallan. Cuando nosotros somos infieles, Él es fiel. Dios promete su presencia continua. Referencias bíblicas: Éxodo 3:14; 15:2; Salmo 46:1, 68:4; Isaías 26:4.

Comentario: Forma abreviada de Yahvéh. Se utiliza a menudo en combinación con otros nombres o frases. Aleluya significa “Alabanza a Jah (el Señor)”; Elías quiere decir “Dios es Jah (el Señor)”; y Josué significa “Jah (el Señor) es mi salvación”.

21) JHWH/YHVH, Significado: “YO SOY”, el que es autoexistente. Aplicación: Dios nunca cambia. Sus promesas nunca fallan. Cuando nosotros somos infieles, Él es fiel. Referencias bíblicas: Éxodo 3:14; Malaquías 3:6.

Comentario: Nombre de Dios revelado a Moisés. También se le denomina tetragrama (“cuatro letras”). Aparece alrededor de 6800 veces. En las versiones españolas de la Biblia se traduce “Jehová” o “Señor”, en este último caso se debe a que se convirtió en práctica común que los Judíos dijeran “Señor”, en este último caso se debe a que se convirtió en práctica común que los judíos dijeran “Señor” (Adonai) en vez de pronunciar el nombre (YHWH (YHVH).

Fuente:

Broadman & Holman – Folleto: LOS NOMBRES DE DIOS

¿Quién es Dios?

La ira de Dios

http://www.creced.ch/estructura-creced/quien-es-dios

vino a buscar y a salvar lo que se había perdido. Lucas 19:10 La Biblia

Pero cuando se manifestó la bondad de Dios nuestro Salvador, y su amor para con los hombres, nos salvó… por su misericordia.Tito 3:4-5

¿Cuál es su religión?

Pregunta trivial, a la que se suele responder sin mayor dificultad.

¿Es usted salvo? Esta pregunta es más inesperada y molesta, pero mucho más importante. Es el centro mismo del mensaje del Evangelio.

«Salvo, ¿de qué?», dirá usted. «No corro ningún peligro particular».

Quizá su vida transcurre de forma apacible, sin peligros ni amenazas aparentes. Pero el Evangelio afirma: “El que rehúsa creer en el Hijo no verá la vida, sino que la ira de Dios está sobre él” (Juan 3:36). Si usted es de los que no creen en el Hijo de Dios, corre un peligro real: “la ira de Dios”. Porque “¡horrenda cosa es caer en manos del Dios vivo!” (Hebreos 10:31).

«Pero, ¿por qué está Dios airado conmigo?, se preguntará usted. Mi conducta es correcta, ¡no tengo nada que reprocharme!».

Seguramente usted es honesto. Sin embargo, es pecador, es decir, ha fallado respecto a la santidad de Dios: “Todos pecaron” (Romanos 3:23). Un solo pecado es suficiente para cerrarle el acceso al cielo por siempre. Toda una vida honesta no lo podría borrar. El pecado –aunque tan solo sea una mentira– es una afrenta a Dios, merece su ira…

El carcelero de la ciudad de Filipos (Grecia) preguntó: “¿Qué debo hacer para ser salvo?”. La respuesta fue simple y clara: “Cree en el Señor Jesucristo, y serás salvo” (Hechos 16:31). Para escapar a la ira divina, hoy tenemos el mismo recurso: creer en su Hijo Jesucristo. Ezequiel 9 – Hechos 19:1-22 – Salmo 33:1-9 – Proverbios 11:17-18© Editorial La Buena Semilla, 1166 PERROY (Suiza)
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