Cantad al Señor – 17

Examinemos la manera en que usamos la música en nuestra adoración.  Todos usamos la música, pero,  ¿lo hacemos en su alcance mayor y lugar apropiado?  Tal vez tememos convertirnos en carismáticos.  ¡Cuántas veces la iglesia visible ha perdido bendiciones presentes por reaccionar sobremanera a diversos extremos?  Demasiadas personas se mueven de un extremo a otro. Mantenerse neutral también podría ser peligroso.  El que una costumbre o práctica honre a Cristo no se determinará por la “izquierda, derecha o centro”, sino por nuestra obediencia a la enseñanza y el ejemplo bíblico.

  Démosle a la música su lugar bíblico en nuestras iglesias. Cantemos un cántico nuevo al Señor.  Que nuestro cantar sea reverente, en el temor de Dios; que también sea gozoso, ya que cantamos no a un líder muerto sino a un ¡Salvador viviente y entronado!  Cuidémonos de las imitaciones engañosas, peligrosas de la música del mundo, no olvidando que Dios es no sólo el Creador de la música, sino también Aquel que nos formó en seres musicales, -el diablo sólo pervirtió lo que Dios hizo bueno- por lo que es nuestra para usar gozosa y bíblicamente.  No reemplacemos con música la Palabra; por el contrario, asegurémonos de que nuestra música siempre comunique la Palabra.  ¡Así sabremos sin duda alguna que Cristo está cantando en medio de nuestra congregación!

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