“Cantad al Señor” (15)

Como ya hemos indicado, la letra de nuestro cántico al Señor ha de comunicar la verdad de la Palabra de Dios.  Sólo la verdad nos podrá librar, santificar y capacitar para crecer en el Señor.  El salmista nos exhorta a que cantemos con entendimiento (un salmo didáctico); en Proverbios se nos instruye que busquemos sabiduría e inteligencia.  Cumplimos estas amonestaciones espirituales cuando activamente procuramos conocer la verdad de Dios y vivir en su luz, lo que incluye nuestro cántico al Señor.  Sólo la verdad nos puede exhortar y amonestar.  ¡Cuán gozosa es nuestra bendición cuando a través de nuestro cántico, nuestra alma, mente y labios son asegurados de que las palabras que fluyen de nosotros al Señor –y para el beneficio de nuestros hermanos– son honrosas a él porque comunican su verdad, a saber: sana doctrina.

  Hemos de estar dispuestos a examinar el contenido textual de nuestros himnos a la luz de la Palabra, prestos a descartar todos aquellos que son defectuosos y aprender aquellos que sean bíblicos.

  Reconozco favorablemente el deseo que tienen muchos de cantar Salmos en sus servicios.  A la verdad que ese es un uso válido de los Salmos, ya que fueron los “himnos” del pueblo del Antiguo Pacto.  No obstante, tenemos que comprender que la iglesia de Cristo tiene a su disposición una selección de material de enseñanza musical mucho más amplia; tenemos también, de acuerdo a Pablo, himnos y cánticos espirituales.  Cuidémonos de no rodearnos sólo con el cántico de los Salmos; de igual forma, evitemos cuidadosamente su exclusión.

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