En el juego de la vida… ¡Dios es el árbitro!

El juego ha comenzado, los
jugadores somos tú y yo.
Corremos por la vida, luchamos
por ser victoriosos y Dios es nuestro
árbitro. Su decisión es irrevocable e
irrefutable, pero siempre justa.
En un campo muy hermoso llamado
el Jardín del Edén, los jugadores
cometieron una FALTA y de pronto
se oyó el silbato… el árbitro Divino
lo pitó de una vez: “Todos pecaron y
están destituidos de la gloria de Dios”,
Romanos 3.23.
El juego continuó y un jugador cometió
una falta muy grave y la mano del
árbitro apareció en lo alto con una
TARJETA ROJA que decía: “Contó Dios
tu reino y le ha puesto fin, pesado has
sido en balanza y fuiste hallado falto,
tu reino ha sido roto…” Daniel 5.25-
28. A otro jugador le dijo: “Necio esta
noche vienen a pedirte tu alma…” Es
muy triste salir de manera tan drástica,
pero el pecado trae consecuencias muy
duras.
Aunque faltan algunos jugadores,
el partido continúa. De pronto un
jugador es sorprendido mientras el
árbitro celestial suena el silbato y
anuncia: FUERA DE LUGAR. El jugador
había procurado un sitio que no le
correspondía y fue amonestado. ¡Qué
afrenta para el Rey Uzías! Entró al
santuario a quemar incienso, y no
le correspondía entrar allí. Sonó el
silbato y se mostró el banderín; Jehová
había herido al rey con lepra, le brotó
en la misma frente. Y le hicieron
salir inmediatamente de aquel lugar.
2 Crónicas 26. ¿Estás en el lugar
correcto? O ¿estás FUERA DE LUGAR?
¿Qué piensa el árbitro celestial de tu
posición? En la carrera que corres,
¿llegaras al cielo? ¿O el árbitro te
está mostrando un banderín que te
dice que estás FUERA DE LUGAR?
“Paraos en los caminos, y mirad, y
preguntad por las sendas antiguas,
cuál sea el buen camino, y andad por
él, y hallaréis descanso para vuestras
almas”, Jeremías 6.16.
Pero los minutos han avanzado mucho,
los jugadores corren de un lugar a otro,
nos estamos acercando al minuto 90,
y poco antes de finalizar el juego el
árbitro dio una PRÓRROGA. ¿Sabías
que Dios nos ha dado tiempo extra?
Al rey Ezequías Dios le mandó a decir:
“Ordena tu casa, porque morirás y
no vivirás”, y tras oír la oración del
monarca Dios le añadió 15 años de
prórroga. ¿Cuánto tiempo de juego nos
queda en esta vida? El tiempo es corto
y debemos aprovecharlo bien. Las
prorrogas nunca son largas. Pedro dijo:
“El fin de todas las cosas se acerca”.
El árbitro se prepara para tomar
el silbato, va a terminar el partido,
y los perdedores no tendrán otra
oportunidad. Me pregunto hoy:
“¿Cuál será el fin de aquellos que no
obedecieron al evangelio de Dios?” 1
Pedro 4.17. “El que no se halló inscrito
en el libro de la vida, fue lanzado al
lago de fuego”, Apocalipsis 20.15.
Algunos árbitros han vendido su
lealtad, manchando así su historial
profesional. Pero este árbitro celestial
nunca se apartó de la verdad. Pitó
con justicia en el momento más difícil,
¡cuando Jesús colgaba de aquella cruz!
La FALTA vino toda sobre Él y el árbitro
Divino cayó con todo el peso de la ley
y “condenó el pecado en la carne”,
así la falta fue juzgada plenamente.
El deseo de Job se cumplió, el árbitro
puso su mano sobre nosotros dos (Job
9.33). Cuando todo hubo terminado
y el árbitro se preparaba para sonar
su silbato final, Jesucristo dijo:
“Consumado es” y habiendo dicho esto
entregó el espíritu al Padre y terminó
triunfante nuestra redención.
¡Ser de Cristo, es ser del equipo
campeón!
por Marcos Tulio Sequera
Chiriquí, Panamá

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